Cómo crear una buena relación con tu jefe

| 11 abril, 2018 | 0 Comentarios

Si eres joven y recién comienzas en el mundo adulto del empleo es posible que te hayas conseguido con algunos retos en el amiente laboral. Uno de los más comunes es la relación que estableces con tu jefe/a u otros superiores. El ambiente que un jefe proyecte hacia sus subordinados es esencial para tener buenas relaciones con ellos. Y la respuesta que reciba de ti también influirá mucho en dicha relación.

Los jefes a menudo son vistos como ogros que sólo gritan y dan órdenes a personas que deben obedecer les guste o no. Y en algunos casos esta imagen estaba justificada por la actitud de ciertos ejecutivos que no ponen de su parte para crear buenas relaciones con sus empleados.

Sin embargo, esta tendencia ha disminuido, sobre todo en los jefes más jóvenes, los cuales procuran mantener buenas líneas de comunicación con sus empleados. Esto se debe a que está comprobado que mientras más saludable sea la relación con los empleados, mejor será su respuesta y efectividad.

Por otra parte está el empleado, el cual debe propiciar también ésta sana relación. No se trata de decir que sí a todo, sin poder opinar. Se trata de expresarte siempre con respeto y ser diligente en tus obligaciones. Recuerda que tener a cargo un personal no es fácil, así que si agregas más carga a tu jefe/a siendo grosero o ineficiente, lo más probable es que tu relación con él/ella no sea la mejor.

Existen diferentes tipos de jefes y cada uno tiene su propio carácter y su propia fórmula para ser abordables. Por ejemplo, el jefe carismático es aquel que ejerce su liderazgo de forma natural y fluida sobre sus subordinados. Sabe dar instrucciones precisas de manera amable, entusiasta y directa. Suelen tener mejores líneas de comunicación y ser abordables. Pero eso no quiere decir que puedas hablarle como un amigo de tragos.

El jefe democrático es aquel que se caracteriza por escuchar a su equipo de trabajo antes de tomar sus decisiones. No quiere decir que se dejan moldear por los demás, pero escuchan con mucho interés las opiniones de sus subordinados y toman lo mejor de cada idea para complementar la suya propia. Este tipo de jefes son abiertos a innovaciones y buenas ideas, por lo que son muy receptivos en los momentos adecuados. Si tu jefe es de este estilo, procura ser proactivo y generar propuestas significativas que mejoren la relación laboral.

Por su arte, el jefe absolutista tiene un control total sobre su equipo, son poco abordables, sólo hablan y poco escuchan. No son flexibles y su manera de dirigir es rígida y limitante. Son este tipo los que le dan mala fama a los jefes, y sus actitudes no permiten relaciones laborales sanas con sus empleados. Como no son abordables ni comunicativos, la mejor manera de sobrellevar esta relación es siendo diligente, pero decidido, sin aceptar maltratos.

Las ventajas de mantener una buena relación con el superior se dejan ver en el rendimiento profesional de los empleados. Si como subordinado sientes que tu jefe valora tu trabajo y te respeta, será más fácil que tu respuesta sea la misma. Aun así, si tu efe es inflexible, demuestra que puedes aplicar tu profesionalismo en tu trabajo y hacerlo de la mejor manera.

Mantener buenas relaciones laborales con los superiores reduce el estrés, hace que el ambiente laboral sea agradable y cordial, permite la comunicación fluida, motiva tanto al empleado como al jefe y fomenta un mejor desarrollo profesional del equipo de trabajo. Por eso, sigue estas reglas de oro en tu relación con tu superior:

  • Sé diligente y responsable en tus obligaciones.
  • Sé siempre respetuoso y cordial.
  • Comunica tus ideas de forma clara, breve y efectiva.
  • No abuses de la confianza. 

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Categoría: Cuida tu empleo

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